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El mejoramiento de la condición femenina en Colombia es el fruto de la acción e iniciativa de mujeres -individualmente o en grupos- a partir de fines del siglo pasado. Desde entonces sus reivindicaciones han encontrado innumerables escollos y han sido acogidas con lentitud por los órganos del poder político y social. La Década de Naciones Unidas para la Mujer (1976-1985), con su impulso en proyectos y legitimidad, y la acción colectiva de grupos y movimientos femeninos han dado como resultado que hoy día exista una política específica destinada a la mujer y a superar su condición de discriminación, aprobada por el órgano máximo de política económica y social.

Ya en 1872 apareció en Bogotá el periódico “El Rocío” para defender los propósitos de la emancipación femenina. En 1914 María Rojas Tejeda organizó, en Antioquia, el Centro Cultural Femenino, y entre 1916 y 1918 publicó, en Pereira, la revista “Femeninas”, dedicada a los derechos de la mujer.

En 1927 cerca de 14 mil mujeres indígenas firmaron un manifiesto llamado “Los Derechos de la Mujer Indígena”. En 1929, un grupo de mujeres editó la revista “Letras y Encajes” y en 1930 se organizó el Centro de Cultura Femenina. Ese mismo año tuvo lugar en Bogotá el IV Congreso Internacional Femenino. En él participó como delegada colombiana Ofelia Uribe de Acosta, líder feminista, quien junto a Cleotilde de Ucrós había presentado al Congreso de la República un proyecto de ley sobre el “Régimen de Capitulaciones Matrimoniales”. La movilización y presencia de mujeres en el Congreso marcaron el principio de luchas específicas. No lograron entonces el derecho a voto, pero sí el ingreso a la universidad y a la administración pública. La actividad de grupos de mujeres se plasmó en conferencias y a través de los medios de comunicación: con “La Hora Feminista” -en una radio- y posteriormente la revista “Agitación Femenina” (1944-1946), que llamaba a las mujeres a preocuparse por la lectura, el estudio y el reconocimiento de sus derechos ciudadanos.

Esta actividad llevó a la constitución de la Unión Femenina Colombiana, que en 1944, junto a numerosas mujeres se dirigió al gobierno exigiendo la ciudadanía. En 1945 se sumó el Comité Socialista Femenino “Mercedes Abadía” de Moniquirá, agregando a la lucha la defensa del proletariado femenino. Ese año se llevaron a cabo dos congresos nacionales de mujeres.

En este período los grupos de mujeres tuvieron una abierta relación con sectores del partido liberal. Al retroceder el país en libertades políticas e iniciarse un tiempo de cuasiguerra civil, se redujo y posteriormente desapareció la acción pública femenina.

Tras la obtención del derecho a voto (1954), Ofelia Uribe fundó en Bogotá el semanario “Verdad”, que no sólo reivindicaba la situación de la mujer, sino que se oponía al dictador Rojas Pinilla, por lo que fue censurado y clausurado.

La derrota de la dictadura se llevó a cabo con la participación de mujeres, lo que dio lugar al ulterior surgimiento de asociaciones femeninas. En 1957 nació en Medellín la Unión de Ciudadanas de Colombia (UCC) destinada a propiciar los procesos de participación electoral. En 1959 fue creada la Unión de Mujeres Demócratas (UMD), de vertiente comunista, que se volcó al trabajo sindical, en especial con esposas de obreros para apoyar sus movimientos reivindicativos.

Durante el Frente Nacional (1957-1974) aparecieron asociaciones cívicas o de ayuda que no cuestionaban los roles femeninos tradicionales. Al impulso de un proceso de participación comunitaria se unieron variados grupos de mujeres, creció el trabajo voluntario en entidades estatales y nacieron instituciones asistenciales a las que se vincularon organizaciones femeninas. Se creó entonces la Asociación Colombiana de Trabajo Voluntario (ACOVOL) centrada en estratos de bajo ingresos. Otros grupos de mujeres se sumaron a los sectores sociales y políticos que luchaban contra la violencia estatal.

En la década de los 70 se dictó algunos decretos que mejoraron la situación jurídica de la mujer: en 1974 se suprimió la potestad marital, se estableció el ejercicio conjunto de la patria potestad y la obligación compartida para con los hijos en proporción a la capacidad económica de cada uno. En esta época empezaron a surgir nuevamente grupos feministas, influidos por las movilizaciones de Europa y Estados Unidos.

Al iniciarse los años 80 creció el movimiento social de mujeres, que ganó espacios expresando sus demandas a través de formas nuevas y creativas. La vida cotidiana y la acción política de las mujeres en una sociedad marcada por la violencia fueron los ejes de su reflexión. La dolorosa y desgarradora guerra vivida por Colombia, con la eliminación de líderes sociales y políticos y de ciudadanos/as comunes, obligó a ese movimiento a diseñar no sólo estrategias de protección sino también de denuncia y búsqueda de salidas civiles. Tomó entonces las calles, protestó contra la violencia en la casa y en el país, contra la guerra sucia, las masacres, los desaparecidos y planteó la urgencia de iniciar acuerdos de paz con los diferentes sectores en conflicto. Paralelamente a este proceso los gobiernos crearon algunos programas y políticas para la mujer.

En noviembre de 1986 el Frente de Mujeres Rompiendo el Silencio convocó en Cali a una marcha para “unir los miedos, el desespero, la angustia, y convertirlos en fuerza esperanzadora hacia el futuro”, bajo la consigna “No ser cómplices de la violencia”, en la que participaron miles de personas en silencio, con flores y trajes blancos.

Para la elección de la Asamblea Nacional Constituyente (1990) se inscribió una lista de mujeres con dos candidatas: una de la Unión de Ciudadanas de Colombia y otra del movimiento feminista. Otras mujeres participaron en listas de partidos y organizaciones políticas. Pero de los setenta electos sólo cuatro fueron mujeres. No obstante, en el proceso de negociación y concertación de propuestas, los grupos femeninos contaron con el apoyo de algunas de las elegidas. Instalaron mesas de trabajo en diferentes regiones del país y realizaron acciones de cabildeo con los/as constituyentes para asegurar que su voz fuera incluida en la nueva Carta Política. Finalmente, ésta incorporó artículos que expresan la voluntad de la sociedad de incorporar a la mujer, entregando al Estado grandes responsabilidades, como garantizar la adecuada y efectiva participación de la mujer en los niveles decisorios de la administración pública (Art. 40). De hecho, en 1990, el gobierno había creado la Consejería para la Juventud, la Mujer y la Familia, dependiente de la Presidencia de la República, y en 1992 formuló una Política para la Mujer que establece compromisos para el mejoramiento de la condición femenina.

Por otra parte, el proceso político y social vivido por el país ha favorecido la generación de espacios de concertación. Las mujeres han creado redes nacionales y regionales que buscan nuevas formas de relación entre mujeres y varones, entre la sociedad civil y la sociedad política. Al mismo tiempo, pugnan por el cumplimiento del mandato de la nueva Constitución y las leyes que permitan su pleno funcionamiento.

 

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El próximo 25 de noviembre celebraremos el día internacional contra la violencia a la mujer todo gracias a que …..

En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró “que la violencia contra la mujer constituye una violación de los derechos humanos y de las libertades de la mujer; que se necesita una clara y exhaustiva definición de la violencia contra la mujer, una clara declaración de los derechos que se deben aplicar para asegurar la eliminación de toda violencia contra la mujer en todas sus formas y un compromiso de los Estados y de la comunidad internacional en general para eliminar la violencia contra la mujer” (Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer).

En diciembre de 1999, la 54ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 54/134 en la que declaraba el 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

El origen del 25 de noviembre se remonta a 1960, año en el que las tres hermanas Mirabal fueron violentamente asesinadas en la República Dominicana por su activismo político. Las hermanas, conocidas como las “mariposas inolvidables” se convirtieron en el máximo exponente de la crisis de violencia contra la mujer en América Latina. El 25 de noviembre ha sido la fecha elegida para conmemorar sus vidas y promover el reconocimiento mundial de la violencia de género. Este día se ha celebrado en América Latina desde los años 80.

La violencia es el síntoma más visible de la ausencia de un estado de derecho. Es inaceptable que en espacios pensados y creados para el sano esparcimiento se den actos que culminen en  agresiones, daños a la propiedad, robos, tráfico de drogas, violaciones e incluso homicidios.

Mujer & ciencia

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MUJERES CIENTÍFICAS:

Las mujeres han hecho descubrimientos muy importantes aunque anteriormente hayan podido ser ocultados cambiándoles el nombre al masculino para hacer creer que fue el invento de un hombre.

La recuperación de mujeres científicas del pasado y el reconocimiento de nuestras contemporáneas no es sólo una cuestión de justicia histórica, sino también de rigor científico.

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Gracias, Dios Padre Bueno, por el amor que nos tienes;
porque nos has creado a tu imagen y semejanza en la condición de varón y mujer;para que, reconociéndonos diferentes,busquemos complementarnos:
el varón como apoyo de la mujer y la mujer como apoyo del varón.
Gracias, Padre Bueno, por la mujer y su misión en la comunidad humana.
Te pedimos por la mujer que es hija:
que sea acogida y amada por sus padres,tratada con ternura y delicadeza.
Te pedimos por la mujer que es hermana:
que sea respetada y defendida por sus hermanos.
Te pedimos por la mujer que es esposa:
que sea reconocida, valorada y ayudada por su esposo,compañero fiel en la vida conyugal; que ella se respete y se dé a respetar, para vivir ambos la comunión de corazones y anhelos que se prolongan en la fecundidad de una nueva vida humana, participando así en la máxima obra de la creación: el ser humano.
Te pedimos por la mujer que es madre:
que reconozca en la maternidad el florecimiento de su feminidad.Creada para la relación, sea sensible, tierna y abnegada en la educación de cada hijo; con la dulzura y la fortaleza,la serenidad y la valentía, la fe y la esperanza que van forjando la persona, el ciudadano, el hijo de Dios.
Te pedimos por las mujeres buenas y generosas que han entregado su vida para realizar la nuestra.
Te pedimos por las mujeres que se sienten solas,por las que no encuentran sentido a su vida;por las marginadas y usadas como objeto de placer y de consumo; por las que han sido maltratadas y asesinadas.
Te pedimos, Padre Bueno, por todos nosotros, varones o mujeres; que nos sepamos comprender, valorar y ayudar mutuamente, para que en la relación, amable y positiva, colaboremos juntos al servicio de la familia y de la vida.
Amén.

PSICOLOGÍA FEMENINA:


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Casi todo lo que está descrito para la psicología femenina, ha sido hecho por hombres; tradicionalmente, la sociedad occidental ha sido dominada por los mismos. No ha de extrañar, por lo tanto, que la mujer sea considerada en muchos aspectos, como un ser inferior, sobre todo en lo relativo a fuerza muscular, inteligencia y valor moral. Hace algunos siglos atrás, en la Edad Media, no se admitía que la mujer pudiese ser sacerdote, porque tenía mayores posibilidades de ser corrompida por el diablo. Como no tenía tantas capacidades intelectuales como los hombres, no se le permitía el acceso al estudio. La supuesta falta de pensamiento abstracto, le impedía el acceso a niveles terciarios como la física, la química o la propia medicina. La predominancia en las ocupaciones, la confinaba al cuidado de los hijos, de su marido y de sus padres ancianos. Favorecía estas ocupaciones, el hecho de pensar que la mujer estaba dominada por sentimientos más tiernos que los del varón. Como lo más importante para ellas era el amor -sobre todo en sus formas poéticas y románticas – había una tendencia a emplearlas como objeto sexual, prescindiendo de la carga afectiva que ello implicaba.

Muy común fue creer que, en tanto la mujer puede en forma natural tener hijos, también debe desearlos, aunque no tenga conciencia de tal deseo. Una consecuencia directa de ello, es hacer depositaria a la mujer del denominado “instinto maternal”, con el cual se la hace sentir culpable si no se siente “poseída” e inundada por emociones tiernas al tomar en brazos a un bebé, o si tiene estallidos de rabia y/o resentimiento hacia sus propios hijos. De allí que si un profesional o cualquier persona significativa, supone o dictamina que la mujer no se adecua a esta pauta, padece de una enfermedad, está negando su innata naturaleza o trata de imitar al hombre.

La teoría del “instinto maternal” ha tenido otras consecuencias: la mujer es “bien vista”, si está confinada al hogar, a la crianza y cuidado de los hijos, etc., atribuyéndole a ella, la preferencia para la vida doméstica. Así, numerosos adjetivos calificativos le son atribuidos: ella es pasiva, tierna, custodia del hogar. Éste es el lugar “natural” para una mujer y, por lo tanto, se espera que una mujer “normal” se ocupe del hogar y no de su empleo -en el caso de que tuviera uno. Se dice habitualmente que a una mujer no le agrada asumir responsabilidades fuera de su “hábitat natural”, que es su hogar. Esto tiene consecuencias: no existieron propuestas de asumir puestos elevados, directivos o gerenciales para ellas. Se espera que acepte bajos salarios como enfermera o maestra, por ejemplo.

Sin embargo, la imagen de mujer del hogar, esposa y madre tierna, no es de ninguna manera universal. En la sociedad occidental se ha confinado casi exclusivamente en la clase media. La “anormalidad” quedó por cuenta de las clases trabajadoras que para poder sustentar el hogar, debieron dejar a sus hijos al cuidado de otros, o antes que ello, recurrir a abortos clandestinos, ya que el embarazo impedía trabajar. La antropología da cuenta de organizaciones de sociedades bien diferentes donde algunas veces es el hombre el que queda cuidando de los hijos pequeños. En el mundo occidental moderno, en los comienzos del siglo XXI, mucha gente joven rechaza los papeles sexuales tradicionales que estamos exponiendo, y los hombres se interesan tanto como las mujeres en la crianza y cuidado de los hijos, así como en las diversas tareas de la casa.

Es por esto que los cambios producidos en estos últimos cincuenta años han puesto en evidencia un número creciente de mujeres trabajadoras y profesionales que representan un desafío para aquellas que son, simplemente, esposas y madres. En un tiempo, la mujer que se ganaba la vida, era alguien muy poco atractiva. Esto ha cambiado. Hoy los hombres han comenzado a sentir que las mujeres que saben desempeñarse en niveles directivos, que se adaptan y compiten en niveles de igualdad respecto de lo esperado para cada sexo, son tan guapas y atractivas como en el pasado aquellas que cumplían el mandato de la maternidad a rajatabla.

MUJER Y GENERO:

“Este proyecto fue creado mediante el Decreto N° 256 del 25 de junio de 2007 durante la alcaldía de Luis Eduardo Garzon (2005-2008)”.

En su rol de órgano de control de carácter preventivo que contribuye a fortalecer la efectividad y a promover el control social ciudadano, la Veeduría Distrital tributa al Plan de Igualdad de Oportunidades de Equidad y Géneros-PIOEG.Más allá de la perspectiva de género, cuenta con un enfoque transversal de derechos y corresponsabilidad de los diversos grupos poblacionales. En este contexto, se ofrece información sobre normatividad vigente, ins….

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No es difícil concluir en qué estado han sido colocados históricamente los derechos de la mujer en Colombia y el mundo. En primer termino, el derecho a la libertad le era arrebatado. En momentos en que ya había sido eliminada la esclavitud de los seres humanos, el matrimonio constituía la matricula mas expedida para adquirir el estatus de sierva del marido, bajo su disposición arbitraria.

La igualdad le era negada. El solo hecho de pertenecer al sexo femenino se reputaba como condición de inferioridad e inhabilidad. Por el contrario, la pertenencia al sexo masculino garantizaba privilegios  «innatos» sobre la integridad personal y material de su consorte. la desigualdad entre los sexos era elevada al nivel de norma con carácter obligatorio, invocable ante autoridades  y tribunales y exigible aun por medio de la fuerza.

El derecho a la libertad  de movimientos, a trasladarse según sus intereses y necesidades, también le era negado, y se la obligaba  a seguir al marido a todas partes. Las mujeres no podían utilizarlos espacios públicos como los hombres. las de las clases medias y altas debían salir acompañadas. Era visto como sospechoso de mala conducta el que una mujer estuviera sola en la calle.

El derecho a ejercer y desarrollar sus facultades intelectuales y materiales se le conculcaba al prohibírsele la administración de sus bienes y la posibilidad de contraer obligaciones económicas. Ademas de la segregación existente en materia educativa, que le impedía acceder al ejercicio de profesiones liberales.